On the road again

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Un año después de hacer siete etapas por el Camino de Santiago del norte (podéis ver un relato en este mismo blog, buscando el tag «camino», Lurdes y yo nos hemos animado a hacer una nueva fase. Esta vez salimos de Roncesvalles, con la intención de llegar al menos hasta Logroño o a Santo Domingo de la calzada. Pero bueno, que si nos cansamos antes o nos hace mal tiempo no pasa nada si nos volvemos, ¿eh? Bueno, pues eso. Que ayer vinimos hasta Orreaga, y escribí esto, aunque no lo pude publicar porque no tenía 3G:

«Etapa 0: Amurrio-Roncesvalles

La intención es hacer noche en la hospedería de Roncesvalles, así que salimos de casa más allá de las 11 h. A las 13 estamos ya en Orreaga, dspués de una parada en Decathlon para que Lurdes compre una mochila; Kelian y Josetxo nos han traído en el estupendo Jeep Cherokee de éste.
Roncesvalles es pequeño pero muy bonito; poco más que la hospedería, la colegiata, un par de pequeños monumentos y unos establecimientos hosteleros, que parecen todos propiedad de la misma familia. La hospedería es grande, muy bonita y recién rehabilitada, en febrero. Da gusto.
El ambiente es ya totalmente peregrino. Mucho guiri, empezando por las hospitaleras, que son holandesas como la margarina. Unos cuantos orientales, probablemente japoneses (por cierto, dormimos en un cubículo de dos literas que compartimos con una pareja de japoneses mayores; él habla en sueños). Y algunos franceses y españoles. Eso sí, sea cual sea la nacionalidad o la etnia, mayoría femenina. Curioso.
No hay conexión 3G, una lástima. Escribo esto a la hora de la siesta, y probablemente lo subiré mañana después de la etapa.»

Etapa 1: Roncesvallea Zubiri
Hoy ha sonado diana a las seis menos cinco. Pues vale. Un café rápido de máquina y a la calle, que parece que va a hacer buen día. Son 21’5 km., mayormente de bajada pero también con algunos repechos de importancia. Nos ha hecho un tiempo ideal para andar: 25 grados y cielo nublado. El camino transcurre cercano a la carretera, cruzándola a veces pero sin apenas pisar asfalto. Llegamos a Zubiri prácticamente sin novedad a eso de las doce y pico. El último tramo, tres km. de bajada un tanto violenta, se nos hace un poco largo, especialmente a Lurdes. El albergue es un tanto espartano, especialmente en comparación con el de Roncesvalles: habitaciones de 32 camas, duchas comunes… Pero está limpio, la hospedera es agradable, y todo se ve de otro color tras un menú del peregrino. Lurdes está ahora echando una siesta mientras yo trasteo e intento subir algunas fotos. Hay que recuperar fuerzas, que mañana renemos que llegar hasta Pamplona.

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Camino del norte: epílogo

Según todas nuestras noticias, hoy lunes salían varios autobuses de Santiago rumbo a Mondoñedo, donde empezamos nuestro camino, y por tanto donde habiamos dejado el coche. Pero esto habría sido así si no fuera hoy lunes el Dia de San Roque, irónicamente santo patrono de Santiago y por lo tanto, fiesta de guardar en la localidad. Resultado: hoy no hay autobuses a Mondoñedo. Esto lo hemos sabido después de cumplir con el último rito que nos quedaba como peregrinos, la entrada a la catedral por la puerta santa para abrazar la efigie del Santo.
El pan B que hemos puesto en marcha para evitar tener que pasar una noche más en Santiago ha sido coger un tren a A Coruña, donde tomaremos un autobús a Mondoñedo. Hemos comido sushi en un agradable restaurante japonés, y ahora estamos leyendo/dormitando un rato en la biblioteca del ForuMetropolitano antes de coger el bus.
Por cierto, en el tren nos hemos encontrado con una pareja de Eslovenia que conocimos en la etapa Baamonde-Sobrado.