¿Es esto lo que llaman storytelling?

Deporte o actividad de riesgo de alta intensidad para anunciar una bebida energética. Dicho así, el planteamiento no es demasiado original. Pero la realización… amigo, eso es otra cosa. La pasión que destilan las imágenes construye en tu (mi) mente una historia más allá de las palabras, una historia de emociones y sensaciones fuertes, fuertes. ¿Es esto storytelling? Es buena publicidad. De la que nos gusta guardar, porque nos aporta algo.

…y es que la BBC es lo que tiene

Saben hacer series documentales como nadie. En mi humilde opinión, la BBC es en sí misma un alegato a favor de la televisión pública de calidad.
Recomiendo verlo a 1080 pix, a pantalla completa. Puede que tarde en cargar, pero merece la pena.
Que lo disfrutéis 🙂

Entrada de los gladiadores

Si este fuera un blog sujeto mínimamente a la actualidad, debería escribir ahora algo sobre la corrupción del espíritu de la navidad, el consumismo, el solsticio de invierno o la usurpación por el cristianismo de la natividad de Mitra. Pero casi que prefiero decantarme por algo un poco menos profundo… más… ¿como lo diría? ¿Festivo? ¿Marchoso? Si, eso es, marchoso.

Hablemos pues de marcha. Escuchad esta, por favor:

Seguro que la habéis oído mil veces. Inmediatamente os vienen a la cabeza al escucharla las coloridas imágenes del circo. De los payasos, más concretamente.

Pues no, no es “Ya viene el payaso”. Como bien indica el vídeo de Youtube, su título es  “La entrada de los gladiadores”. La compuso un tal Julius Fucik, un compositor checo especializado en marchas militares, valses y operetas. Fucik pasó la mayor parte de su carrera en el ejército. Compuso esta marcha en 1897, cuando ejercía como jefe de banda del 86 regimiento de Sarajevo. Parece que, al igual que un gran número de militares, Julius sentía un gran interés por la antigua Roma… francamente, la marcha me encanta, pero no puedo imaginarme  a los recios luchadores esclavos saliendo a la arena a vencer o morir al son de esta música. ¿En qué estabas pensando, Julius?

julius fucik

Migración sin lágrimas

Acabo de migrar todos los archivos de mi anterior blog, lagrimasenlalluvia.tumblr.com, e importarlos en El Principio de incertidumbre. Ha sido fácil, gracias a la ayuda de tumblr2wordpress, un servicio web que te permite crear un archivo importable por wordpress. Las fotografías se han importado directamente, sin tener que hacer nada. Los vídeos que tenía en algunas entradas, en cambio, se han quedado convertidos en un enlace. Debería de animarme y tomarme el trabajillo de editar las entradas y embeberlos de nuevo; en fin y al cabo no son más que cuatro o cinco. Otra cosa que tendría que hacer es editar cada una de las entradas y archivarlas en la categoría “lágrimas en la lluvia”; por defecto se han catalogado como “photo”, “regular” o “vídeo”, creando automáticamente las categorías.

Otra cosa que debería hacer es cerrar definitivamente mi tumblr… pero es que me da penita :(. Tumblr es una preciosidad y una gozada para iniciarse en el vicio de publicar cosas. Entonces ¿por qué me voy? Bueno… lo cierto es que de tan sencillo se queda un poco corto. Sobre todo en posibilidades de interactuar. Es ideal por ejemplo para tenerlo como fotoblog para el teléfono. Subes las fotos en un momento y escribes cuatro palabras. O para publicar dibujos… pero si quieres tener algo de feedback de la gente que te visita, ya vamos mal.

En fin, que voy a maneter abierto el Tumblr todavía una temporada, jeje. No se, a lo mejor encuentro alguna manera de integrarlo con El principio de incertidumbre. Seguro que hay alguien que ha hecho un plugin a propósito para ello, habrá que buscar.

Noticias sin prisa… o viceversa

iñaki gabilondo

CNN+, la cadena de noticias de PRISA, cierra como consecuencia de la fusión Cuatro-Telecirco (sic). 24 h., el canal de noticias de TVE, se queda solo. Supongo que tiene su lógica. ¿Para qué queremos tantas noticias, si todas son malas?

Gabilondo –el periodista, no el ministro– es una de las víctimas más notorias de este cierre.

Fue el monarca indiscutible de las mañanas radiofónicas. Cuando ya llevaba un tiempo en lo más alto intentó llevar la reflexión serena al prime time  televisivo. No pudo o no supo hacerlo. O tal vez ya era demasiado tarde. No había salvación posible para un medio podrido de urgencia, de ruido y de furia. Sigue leyendo