Detalle del fresco de la ultima cena en el abside de la iglesia de Sendelle. Cristo bendice el pan mientras Juan duerme, frente aun Judas que sonríe codicioso y esconde en su espalda la bolsa de monedas.
En el camino
Aventuras en el camino de Santiago… Y otros.
La ultima cena y el juicio final, frescos del s. XII en el ábside de la iglesia de Sendelle. Sorprendente expresionismo en una pintura románica, una obra sin duda singular.
Iglesia románica de Sendelles, siglo XII. Lápidas a la entrada y un bonito ábside con sorprendentes frescos en el interior.
Camino del norte quinta jornada
Sobrado dos Monxes-Arzúa, 22,4 km. Desnivel máximo 255m.
Hoy se nos han pegado las sabanas y nos han dado las ocho en la cama. Desayunamos tranquilos en un bar y salimos con toda la calma del mundo rumbo a Arzúa, punto en el que el camino del norte se une el francés. Después de unos días andando casi en familia da un poco de pereza pensar en la riada de peregrinos que nos vamos a encontrar. La etapa transcurre tranquila, la mayor parte en carreteras locales casi sin tráfico. Al pasar por Sendelle, un pequeño pueblo del xoncejo de Boimorto, un par de amables matronas nos preguntan si queremos sellar la credencial y ver la iglesia románica. Por supuesto! El abside resulta ser todo un hallazgo, con un impresionante fresco de laúltima cena muy curioso y excepcionalmente bien conservado y restaurado. La pasión de Maribel, que nos hace de guía, es tan motivadora que nos quedamos casi dos horas charlando con ella y traduciendo sus comentarios para una pareja de alemanas.
Llegamos a Arzúa a eso de las dos del mediodía. Por supuesto el albergue está lleno, pero una de las voluntarias va a acompañar a una americana hasta un piso en el que hay camas libres. Resulta que el piso esta limpio, así que nos quedamos. Comemos un menú y nos echamos una siesta. Veremos lo que nos depara la tarde.
Albergue en el monasterio se Sobrado. Ante la avalancha de peregrinos, el hermano alberguero sembró de colchones el suelo de las antiguas cocinas.
Iglesia del monasterio de Sobrado dos Monxes. Uno de los peregrinos, borracho o enajenado, increpaba a voces al rayo de luz que entraba por la ventana del fondo. Era un tipo sorprendentemente bien parecido. El otro dormía en un sitial tras el altar.
Iglesia del monasterio de Sobrado dos Monxes. Estaña vacía y ocupada por un par de peregrinos aparentemente borrachos, o tal vez pícaros indigentes, con un perrito. El ambiente era surrealista, como de una pelicula de Buñuel.
El autor, meditando en el claustro de Sobrado dos Monxes
Patio del claustro, desde el que se accede a las habitaciones del albergue de peregrinos.
Portada barroca del monasterio de Sobrado dos Monxes. Un pasote!